jueves, 5 de enero de 2017

Capita de Miyazaki y alegría forzada.
Cómo se puede vivir trabajando tantas horas por dinero, en finanzas, Crisis Management (consulting). Dos días a la semana trabaja de nueve a tres de la madrugada. El resto, de nueve a seis de la tarde. Y, aunque tienen en teoría una hora para comer, suelen hacerlo en media hora.
Insoportable. 
El niño está en la guardería de ocho y media a seis del a tarde desde que tenía once meses. 
La madre tiene síndrome de Asperger (es muy impaciente) y el padre teme que el hijo lo haya heredado, porque es inquieto y monologa constantemente
Oh, y lo que me maravilla es comprobar otra vez la culturalidad de la gestualidad. Cómo hace reverencias y ladea la cabeza hacia abajo. O los gestos faciales, tan exagerados como si fuera una parodia, obsequiosos. 
Incluso descubrí con fascinación que ese gesto encantador de los vídeos pornográficos en que una joven en el metro se encoge lentamente, una inmovilidad casi de encogimiento, mientras manos de hombres anónimos la empiezan a palpar, es también cultural. El niño estaba agotado, no quería colaborar con la fisioterapeuta, y se mantenía de pie en ese gesto del cuerpo de querer huir, pero encogerse mínimamente para abrazarse o como si esperara que algo cayera sobre él, una bala, una piedra, intentando provocar quizá compasión, intentando defenderse. 
Ahora que lo recuerdo, cuando ayer iba a recogerlos al hotel, había a mi lado, esperando el semáforo, tres chicos negros, uno de ellos ridículamente vestido con pantalones casi por media pantorrilla, moderno donde los haya, pero un poco al estilo de Malcolm X en su juventud, muy pachuco, aquella moda mexicana, y noté que gesticulaban un poco como negros americanos, a pesar de tener acento totalmente de aquí. Asunción de una imagen, de un modelo. En este caso es contaminación americana. 

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