viernes, 21 de abril de 2017

Al pasar

El hombre se quedó callado, con los pulgares en los bolsillos de los vaqueros. Tenía una barriga enorme, y era rubicundo como el viento.
-Me encanta cuando a los chicos se les escapa la pelota y voy corriendo y le doy un patadón bien fuerte.
-¿Desaparece el papel de la máquina cuando mandas el fax o no?
El hombre rubicundo dijo:
-Pero bueno. ¡Pero si Lupin no coincidio nunca en realidad con Sherlock Holmes! ¡Tas tonto!

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